viernes, 22 de abril de 2011

ESTRATEGIAS PARA CONSEGUIR UNA FAMILIA FELIZ (V)

ESTRATEGIA QUINTA

LA ARGAMASA ESPIRITUAL. VIDA DE PIEDAD EN FAMILIA. LITURGIA:

La familia es definida, nada menos, que como “iglesia doméstica”. La familia, fundada y vivificada por el amor, es una comunidad de personas: del hombre y de la mujer esposos, de los padres y de los hijos, de los parientes. Su primer cometido es el de vivir fielmente la realidad de la comunión con el empeño constante de desarrollar una auténtica comunidad de personas.

El principio interior, la fuerza permanente y la meta última de tal cometido es el amor: así como sin el amor la familia no es una comunidad de personas, así también sin el amor la familia no puede vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad de personas. Cuanto he escrito en la encíclica Redemptor hominis encuentra su originalidad y aplicación privilegiada precisamente en la familia en cuanto tal: «El hombre no puede vivir sin amor. Permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido, si no le es revelado el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y no lo hace propio, si no participa en él vivamente»(FC)

COMPARTIMOS UNA FE. Lo primero que ello conlleva es LA ALEGRIA

UN HOGAR CRISTIANO ES UN LUGAR ALEGRE, LUMINOSO Y ALEGRE, aun en medio de las dificultades.
  
LA TRISTEZA ES ALIADA DEL ENEMIGO, NOS SUME EN UN ESTADO POCO COMUNICATIVO, NOS ENCIERRA EN NOSOTROS MISMOS Y ES MUY NEGATIVA PARA LA CONVIVENCIA.

EN CASA y DE VIAJE

BENDECIR LA MESA. ¡Como en las películas!

Rezar antes de un viaje, y encomendarse a los ángeles custodios de todos, y a la Santísima Virgen María.

Rezar algún misterio del Santo Rosario en el coche durante los viajes largos. Con el tiempo, todos competirán por “llevarlo”.

Leer algún párrafo del evangelio, o del algún libro piadoso durante la comida o la cena. Nuestros hijos encontrarán interesante comentar lo que se acaba de leer, y ahí tendremos una buena oportunidad de enseñarles doctrina cristiana.

Rezar alguna oración en familia para pedir por alguien que acaba de morir, por alguien que está enfermo, o por alguna necesidad concreta de familiares o amigos.



EN LAS CELEBRACIONES

Procurar que la vida familiar esté referida siempre a Dios. Cualquier acontecimiento familiar hay que celebrarlo de cara a Dios, no sólo los clásicos (bautizos, bodas, comuniones).

Es bueno convocar a la familia en una misa de Acción de gracias por las buenas noticias familiares, o de petición a Dios de su ayuda, o a algún Santo de la casa de su intercesión.

MAS COSAS:

Acudir TODOS LOS DOMINGOS A MISA, todos juntos a ser posible, e intentar hacer ese rato algo agradable.

A la Santa Misa no acudimos a divertirnos, sino a alimentarnos, con la palabra y con el Pan.

Explicar que el “NO ME APETECE” no es un criterio válido a la hora de hacer o no hacer algo.

FRECUENTAR LA PRÁCTICA DE LOS SACRAMENTOS, y hacerlo en familia
Sobre todo, la PENITENCIA Y la EUCARISTÍA.

Animar a nuestros hijos a confesarse, y saber cuánto tiempo hace desde la última vez. Animarles a que nos hablen de ello, con respeto y cariño.



MATRIMONIO Y EUCARISTÍA. “Hay una relación muy grande entre el matrimonio y la Eucaristía, que reside en que los esposos dicen «Queremos poner nuestro amor cerca del amor de Jesús; la entrega de nuestros cuerpos cerca del la entrega del Cuerpo de Jesús; nuestro sí fiel hasta la muerte cerca del sí fiel de Jesús a su Iglesia» (Vigilia de adoración eucarística del Jueves santo para los esposos cristianos). Porque la Eucaristía es el sacramento de la UNIDAD, dicen los esposos “juntos, en la noche en la que Cristo fue entregado, seguiremos a quien realiza  nuestra unidad conyugal, corazón con corazón, aprenderemos de Él a amar hasta el extremo

ANÉCDOTA:Entendí la liturgia como el fundamento de la vida, sin la cual ésta acabaría por secarse”. J. RATZINGER. “Mi vida. Recuerdos 1927-1977”. p. 36.

Los jueves de Cuaresma se organizaban unos momentos de adoración llamados del «Huerto de los Olivos», con una seriedad y una fe que siempre me conmovían profundamente. Particularmente impresionante era la celebración de la Resurrección, la noche del Sábado Santo. Durante toda la Semana Santa las ventanas de la iglesia se cubrían de cortinas negras, de modo que el ambiente, aun a pleno día, resultaba inmerso en una oscuridad densa de misterio. Pero apenas el párroco cantaba el versículo que anunciaba «¡Cristo ha resucitado!», se abrían de repente las cortinas de las ventanas y una luz radiante irrumpía en todo el espacio de la iglesia: era la más impresionante representación de la Resurrección de Cristo que yo consigo imaginarme”. J. RATZINGER. “Mi vida. Recuerdos 1927-1977

“Era una aventura fascinante entrar poco a poco en el misterioso mundo de la liturgia que se desarrollaba allí, en el altar, ante nosotros y para nosotros. Cada vez se me hacía más claro que en ella yo encontraba una realidad que no había sido inventada por nadie, que no era creación de una autoridad cualquiera, ni de una gran personalidad en particular. Este misterioso entretejido de textos y acciones se había desarrollado en el curso de los siglos a través de la fe de la Iglesia. Llevaba en sí el peso de toda la historia y era, al mismo tiempo, mucho más que un producto de la historia humana. Cada siglo había dejado sus huellas. Las introducciones nos permitían ver lo que procedía de la Iglesia primitiva, lo proveniente del Medievo y lo que se originó en la época moderna.” J. RATZINGER. “Mi vida. Recuerdos 1927-1977”



FRASE FINAL

BXVI: “A un mundo mejor se contribuye solamente haciendo el bien ahora y en primera persona, con pasión y donde sea posible (…). El programa del cristiano – el programa del buen samaritano, el programa de Jesús  - es un «corazón que ve». Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia” (Deus Caritas est).



JPII: “Que Cristo Señor, Rey del universo, Rey de las familias, esté presente como en Caná, en cada hogar cristiano para dar luz, alegría, serenidad y fortaleza. A Él, en el día solemne dedicado a su Realeza, pido que cada familia sepa dar generosamente su aportación original para la venida de su Reino al mundo, «Reino de verdad y de vida, Reino de santidad y de gracia, Reino de justicia, de amor y de paz»(183) hacia el cual está caminando la historia”. (Familiaris consortio, conclusión)

sábado, 9 de abril de 2011

Cuaresma

LA INSATISFACCIÓN DE UNA SOCIEDAD OBSESIONADA CON LA FELICIDAD

De "ACEPRENSA". Me parece muy clarificador, por lo que recomiendo su atenta lectura:

Fuente: City Journal
Fecha: 28 Marzo 2011

La felicidad se escapa la que la persigue, advierte Pascal Bruckner en un artículo sobre las contradicciones de una existencia centrada en el cumplimiento de los propios deseos. El ensayista francés Pascal Bruckner, autor de obras como La tentación de la inocencia, rastrea la génesis de las ideas contemporáneas sobre la felicidad y sostiene que, paradójicamente, la sociedad que ha dado más importancia a la felicidad individual es la que cuenta con un porcentaje importante de insatisfechos e infelices.

Como Bruckner dice también en su libro La euforia perpetua, a partir del siglo XVIII se generalizó una nueva concepción de la felicidad. En su desarrollo estuvo implicada la ciencia y la técnica, que consagraron una visión optimista del progreso: “De repente –escribe en City Journal– este mundo ya no estaba condenado más a ser un valle de lágrimas; el hombre ahora tenía el poder de reducir el hambre, aliviar la enfermedad y dominar mejor su futuro”. La filosofía ilustrada canalizó esta actitud al considerar la tierra como un paraíso.

La Ilustración dio al hombre confianza para poder conseguir por sí mismo la felicidad; de ahí la importancia de la educación y de la política, porque se pensaba que la sociedad tenía la capacidad de eliminar todo el sufrimiento. Estas ideas se consolidaron a lo largo del siglo XIX y en gran parte del siglo XX. Sin embargo, a juicio de Bruckner, en la década de los sesenta del pasado siglo se produjeron dos fenómenos importantes: la generalización del consumismo, gracias al crédito, y el individualismo; ambos terminaron transformando el presunto “derecho a la felicidad” del que hablaba la Ilustración en un “deber de ser felices”, como parece ocurrir en la sociedad de masas.

Una felicidad que se puede comprar

El capitalismo, señala Bruckner, alentó el consumo y éste se concibió pronto como el medio de asegurar la satisfacción de todas las necesidades. Los nuevos instrumentos de crédito adquirieron entonces un papel determinante porque hicieron posible la realización de los deseos sin pensar en las contraprestaciones. En una época anterior “cualquier persona que quería comprar un coche, algunos muebles o una casa seguían un regla que ahora parece casi desconocida: esperaban, ahorrando sus monedas de cinco y diez centavos. Pero el crédito lo cambió todo; la frustración se hizo insoportable”. Con la nueva mentalidad, lo importante era vivir el presente y pagar más adelante. Como Bruckner recuerda, esta manera de actuar ha sido una de las causas de la crisis financiera.

Por su parte, desde una perspectiva individualista, la felicidad la tiene que buscar uno mismo, de forma que la insatisfacción es responsabilidad exclusiva del individuo. “Si no me siento feliz, no puedo culpar a nadie más que a mí mismo”. Esto explica, a juicio de Bruckner, la proliferación de industrias relacionadas con la realización personal, que desde “la cirugía estética hasta las píldoras dietéticas, prometen reconciliarnos con nosotros mismos y realizar nuestro potencial”.

Pero si el hombre está condenado a ser feliz, entonces cualquier atisbo de infelicidad se convierte en una especie de enfermedad; los insatisfechos terminan viéndose como inadaptados. “Es obligatorio ser feliz” y quien no lo es no ha sabido sacar partido de todas las oportunidades que se le ofrecen. “Hemos de creer –continúa el pensador francés– que la voluntad puede fácilmente establecer su poder sobre los estados mentales, regular los estados de ánimo, y hacer de la satisfacción el resultado de una decisión personal”.

Obsesiones insanas

Para Bruckner “el culto occidental de la felicidad es (…) algo así como una intoxicación colectiva”. Y adquiere también rasgos obsesivos, como los que se descubren en la excesiva preocupación por la salud, rasero por el que se enjuician hoy la mayoría de las cosas: “En la comida, por ejemplo, no se distingue lo bueno de lo malo, sino lo saludable y lo no saludable. Lo apropiado prevalece sobre el sabor (…) La mesa de la cena se convierte en un mostrador de farmacia donde se pesan la grasa y las calorías (…) El vino debe ser bebido no por su sabor, sino para fortalecer las arterias”.

Es irónico que la sociedad que ha decretado la felicidad general sea también la que se encuentra más sometida a la regulación minuciosa de las conductas. Además, vincular la felicidad a una decisión personal y a las sensaciones subjetivas es un círculo vicioso porque, como refiere Bruckner, la preocupación por uno mismo no tiene fin: “Nunca se es suficientemente delgado, nunca se está suficientemente en forma, nunca se es lo suficientemente fuerte. La salud tiene sus mártires (…) La enfermedad y la salud se vuelven más difíciles de distinguir, hasta el punto de que corremos el riesgo de crear una sociedad de hipocondríacos”.

La obsesión por ser felices ha terminado formando una sociedad ansiosa, estresada, obligada a perseguir frenéticamente sus propios fantasmas. El hedonismo termina, pues, siendo enfermizo y se encuentra acosado por su propio fracaso, ya que, pese a todo, “la edad deja su marca, la enfermedad nos encuentra de una manera o de otra, siguiendo un ritmo que no tiene nada que ver con nuestra vigilancia ni con nuestra resolución”.

“Somos probablemente –concluye Bruckner– la primera sociedad en la historia que hace a la gente infeliz por no ser feliz”. Frente a esta situación, el pensador francés insta a reconocer que “no somos dueños de las fuentes de la felicidad” y que nuestra propia finitud debería llevarnos a ejercer “una humildad renovada”. Aunque tenemos la posibilidad de aliviar ciertos males –y es preciso luchar contra ellos– no podemos seguir concibiendo la felicidad como “quien encarga comida en un restaurante.

jueves, 7 de abril de 2011

ESTRATEGIAS PARA CONSEGUIR UNA FAMILIA FELIZ (III y IV)

ESTRATEGIA TERCERA

UNIDAD DE VIDA. EJEMPLO. SOBRIEDAD.

Unidad de vida: todas nuestras potencialidades, nuestros afectos, nuestras creencias y nuestra manera de actuar deben ser coherentes y transmitir nuestra personalidad nuestra manera de ser y nuestra condición de padres de familia cristiana.

ANÉCDOTA: Los “Bigfoot”, vehículos con ruedas enormes, desproporcionadas, furgonetas con ruedas de tractor, que no sirven en realidad para nada más que para el espectáculo circense. La unidad de vida es atractiva y atrayente.

ANÉCDOTA: Cofradía de Málaga. Satisfacción, orgullo legítimo, cansancio por el esfuerzo realizado… pero… si la estación de penitencia no se hace con un sentido verdaderamente religioso, para acompañar a Jesús en su pasión todo queda en el aire, deslavazado y carente de sentido, incapaz de proporcionarnos felicidad.

ANÉCDOTA: de BXVI: reunido a comer con unos estudiantes jóvenes, conociendo Alemania, cerca de Ratisbona… “Parecía conocerlo bien, sin lugar a dudas era un “habitué” del restaurante. Nosotros, superado el primer embarazo, como buenos latinos y, además, jóvenes, nos lanzamos a hacer comparaciones entre menús bávaros y lombardos. Alguno de nosotros había pasado suficiente tiempo en Alemania como para permitirse disertar sobre los tipos y las marcas de cervezas. Recuerdo bien que pregunté a nuestro anfitrión qué nos aconsejaba: pacientemente empezó a ilustrarnos de nuevo sobre cada plato de la lista, animándonos a probar más de uno para que nos hiciésemos una idea de la cocina bávara. Desde hacía un rato el camarero esperaba respetuoso junto a la mesa. No sin desorden y aumentando progresivamente el tono de nuestra conversación hasta el punto de hacer que algún comensal se volviese a mirarnos, terminamos, bajo los ojos benévolos y la sonrisa, quizás un poco impaciente, de nuestro anfitrión, por escoger una amplia y exagerada variedad de platos. Ratzinger devolvió la carta diciendo al camarero algo así como: «para mí, lo de siempre». El camarero nos sirvió antes a todos nosotros, con meticulosidad alemana, y al final llevó al conocido teólogo un sándwich y una especie de limonada. Nuestra sorpresa rayaba en la vergüenza. Con una sonrisa, esta vez verdaderamente amplia y benévola, el cardenal nos liberó diciendo: «Vosotros estáis de viaje... Si yo como demasiado, ¿cómo voy a poder estudiar después?». Comentando el episodio, de vuelta en el coche, nos dimos cuenta de lo que el cardenal había dicho al camarero: “lo de siempre”. Lo cuenta D. Angelo Scola, Rector de la Pontifica Universidad Lateranense.





ESTRATEGIA CUARTA

USO DEL TIEMPO LIBRE PARA EDUCAR . LAS FIESTAS CRISTIANAS. LA NAVIDAD. LA SEMANA SANTA.

La familia debe hacer actividades en común, y con ellas llevará a cabo su tarea educadora.

La tarea educativa que se lleva a cabo en el seno de cada familia, y especialmente en el seno de cada familia cristiana se basa fundamentalmente en el ejemplo y en la repetición de actos virtuosos, es decir, a través del desarrollo co-activo de los hábitos. Así, “cada persona aporta su personal ingrediente a la conformación del ámbito familiar, y, a su vez, adopta la tonalidad conjunta de las costumbres, usos y hábitos familiares. (…) la educación familiar no es más que la formación conjunta y co-operativa de hábitos éticamente buenos[1]. Porque en el ámbito familiar no educan tanto las palabras como las acciones compartidas, es decir, “mediante la ostensión del obrar, se educa la sociabilidad[2].

Cuando la familia, que constituye una “comunidad de amor y de solidaridad[3], es consciente de su potencial educativo a través del emprendimiento y realización de actividades comunes, puede llevar a cabo una decisiva tarea integradora y socializadora de sus miembros, es decir, una decisiva tarea Educativa, con mayúsculas.

Por ello, afirma Bofarull (de quien hemos tomado el concepto de “ocio familiar significativo”) que “el lugar privilegiado para la educación familiar es de las actividades de ocio. Allí la educación, la formación, la personalización y la potenciación de las cualidades de los hijos no suponen una actitud gravosa, rutinaria y poco atractiva, sino que se pueden convertir en una suma de encuentros y actividades cargada de felicidad y creatividad.”[4] Y ese lugar privilegiado es el momento de ocio familiar, pero «significativo», es decir, el que tiene como objetivo “desarrollarse en la vida personal y social de la propia familia (a través de cada uno de sus miembros) en actividades cooperativas, formativas y sociales[5]. Este ocio familiar, así vivido, “constituye un capítulo muy importante de la educación en valores y virtudes”.[6]

Las familias que se esfuerzan por hacer de sus ratos de ocio compartidos un espacio educativo son aquellas que disfrutan de lo que Bofarull llama “conciencia de misión familiar[7], y suelen utilizar el asociacionismo con objeto de alcanzar esta significación formadora de sus ratos de ocio. Las familias pueden asociarse de multitud de maneras distintas, a través de Asociaciones Culturales, Clubes juveniles, APA’s, y, también, asociaciones religiosas de laicos, entre las que se encuentran las Cofradías Penitenciales.

Los beneficios del ocio familiar así entendido son numerosísimos, y existen numerosos estudios de universidades anglosajonas sobre este particular. Podemos, someramente, citar, con Bofarull, algunos de ellos: beneficios personales psicológicos y psicofisiológicos (mejor salud mental y mantenimiento de la misma, desarrollo y crecimiento personal, satisfacción y apreciación personal), beneficios sociales y culturales (vinculación social, cohesión y cooperación, incremento de la vida cívica y democrática, identidad cultural, prevención de problemas sociales para jóvenes en riesgo, beneficios para el desarrollo de los niños),  beneficios para la propia familia (incremento de la unidad -cohesiva y adaptativa- y vinculación intrafamiliar, fuente de felicidad familiar), beneficios económicos (reducción de costos de salud, incremento de la productividad y menor absentismo laboral, crecimiento económico local y regional).

 (J. Polo)

NAVIDAD

No cabe duda alguna de que, si existe una fiesta eminentemente familiar, esa es la Navidad. Y en nuestros recuerdos la navidad y la familia van siempre unidos, y ambas realidades han contribuido de modo fundamental a nuestra formación como personas.  Por eso, todos somos capaces de recordar, a veces con una precisión asombrosa, la emoción que de pequeños sentíamos al acercarse estas fechas. Era una mezcla de diferentes sentimientos: alegría por las inminentes vacaciones, que suponían un merecido descanso después de los exámenes que invariablemente padecíamos antes de las primeras vacaciones del curso escolar. Esperanza por la anunciada visita de aquellos familiares (hermanos mayores, tíos, primos…) que vendrían a casa a pasar estos días.  Expectación por la inminente llegada de Los Magos de Oriente, cargados de regalos, a los que se esperaba no sin un cierto grado de incertidumbre al no ser capaces de estar del todo seguros de si durante el año que acababa nos habríamos portado lo suficientemente bien. A medida que se iba acercando la noche del 24 de diciembre se intensificaban los preparativos: el día de la lotería se ponía el Belén, operación en la que los niños colaborábamos de buen grado, pues era en definitiva como un escenario de nuestros juegos. Pero se dejaba el pesebre vacío, ya que el Niño-Dios aún no había nacido. La casa empezaba a tener un aspecto decididamente navideño, con abundancia de espumillón y luces de colores. Recordamos también el frío, que solía arreciar de lo lindo en aquellos finales de diciembre; no se nos olvida esa gastada bufanda que nos ponía mamá al salir a la calle y que casi nos ahogaba, y aquellos pantalones de franela que nos picaban, pero que agradecíamos llevar puestos tan pronto poníamos los pies en la calle. Los niños de entonces solíamos ir de casa en casa, en cuanto estábamos de vacaciones, cantando Villancicos, acompañados de panderetas y zambombas, para pedir el aguinaldo. Y cuando al fin llegaba el esperado día, las mujeres de la casa se encerraban en la cocina, por todas partes se percibía el olor a huevos cocidos, a sopa de menudillo, al asado, de pavo o de cordero, en el horno. Y nos vienen a la memoria los nervios, y el griterío, el timbre de la puerta sonando cada poco, los llantos de críos al verse obligados a vestir de domingo. Y, tras la cena, opípara y totalmente diferente de lo habitual, salíamos a la Misa del Gallo, emocionante para los niños por ser de noche, y tan tarde. De vuelta a casa colocábamos, ahora ya sí, al Niño Jesús en su pesebre y cantábamos villancicos. Y, por fin, ya cargados de sueño, nos acostábamos mucho más tarde de lo habitual, mientras que los mayores quedaban de tertulia en el salón. El sueño llegaba muy rápido, sin que pudiera borrar de nuestros rostros la sonrisa que el hermosísimo día que acabábamos de vivir nos había dibujado. Como vemos, en todos nuestros recuerdos aparece siempre una realidad: la familia; estoy seguro de que si cualquiera de nosotros evocara los momentos más felices de su vida, esos momentos cuya sola evocación nos provoca una sonrisa involuntaria, en todos ellos está siempre la familia, son recuerdos de vivencias “en familia”. Porque, no lo olvidemos, ésta es para todos el lugar donde nos hemos hecho personas.” (J. Polo)


[1] BERNAL, AURORA (ED.). Op. Cit. P. 43
[2] BERNAL, AURORA (ED.). Op. Cit. P. 44
[3] D’AGOSTINO, FRANCESCO. Filosofía de la Familia. ICF Ediciones Rialp SA. Pamplona, 2006. P. 25
[4] BOFARULL, IGNASI DE., Op. Cit. P. 86
[5] BOFARULL, IGNASI DE., Op. Cit. P. 85
[6] BOFARULL, IGNASI DE., Op. Cit. P. 85
[7] BOFARULL, IGNASI DE., Op. Cit. P. 90

miércoles, 6 de abril de 2011

26M. DÍA DE LA VIDA 2011. HUESCA









ESTRATEGIAS PARA CONSEGUIR UNA FAMILIA FELIZ (II)




ESTRATEGIA SEGUNDA


AUTORIDAD PATERNA. ESFUERZO, TRABAJO:

Educar bien a los hijos significa poner mayor intencionalidad en la actividad normal de relación humana en el hogar. Esto se basa en el entendimiento y la voluntad y hay que desarrollarlos simultáneamente.

 Autoridad deriva del verbo latino augere, que significa aumentar, incrementar, promover, hacer crecer.

Solo habrá verdadera autoridad cuando se ejerce con disposición de servir.

En la familia, la autoridad la tienen y deben de ejercerla los padres como primeros responsables de la familia y de la educación de los hijos.

Los hijos son los primeros que se benefician de la autoridad de los padres, que correctamente ejercida es una influencia positiva que sostiene y acrecienta la libertad en desarrollo de cada hijo.

La autoridad de los padres no sólo incide en el crecimiento moral de los hijos, sino también en la unidad, LA COHESIÓN y en la autonomía de la propia familia e incluso en la mejora de la sociedad. Contribuye decisivamente al logro de una familia exitosa (feliz)

Es distinto tener autoridad y ejercerla. Es evidente que los padres, dada su condición de padres, tienen autoridad. Ejercerla de un modo correcto supone, en primer lugar, luchar para conseguir lo que se quiere hacer crecer o incrementar en los hijos. Así, ejemplo y autoridad se complementan.

El ejercicio de la autoridad educativa, requiere también prestigio. “¿Cómo me prestigio o me desprestigio ante mis hijos?”.

Los padres se prestigian o desprestigian por su modo de ser, por  su modo de trabajar y por su modo de relacionarse con los demás. Prestigia –en cuanto al modo de ser-, el buen humor, la serenidad y la naturalidad.

- El buen humor se apoya en el optimismo y en la confianza. El mal humor permanente desprestigia y envejece.

- La serenidad también se apoya en el optimismo y en la confianza. Asegura poder actuar con sensatez y flexibilidad. El nerviosismo empeora la situación y desprestigia.

La naturalidad es la actitud propia de quien tiene confianza en ser obedecido, cuestión básica para poder servir mandando. La solemnidad, el dramatismo, el lamentarse o echar en cara, no sirven para nada.

Deberían preguntarse los padres si están contentos con su trabajo, si lo hacen bien sin quejarse, evitando el mal humor ante las contrariedades, si cuentan solo lo positivo de su trabajo.

Se tiene prestigio por el modo de cuidar las relaciones con los demás. ¿Procuro no hablar mal de nadie?, si no puedo alabar ¿me callo? ¿Vivo la lealtad con mis amigos? ¿se pueden fiar de mi? Una respuesta negativa: zonas de desprestigio ante los hijos.

Y finalmente, hacer cumplir. No puede reducirse la autoridad al “derecho de dar órdenes y al poder para exigir la obediencia”. Si no se cumple lo que se manda no puede hablarse de autoridad. Recordemos que el servicio de mandar incluye tomar decisiones influyentes en el comportamiento de los hijos y sancionar, para hacer cumplir lo que fue pensado y decidido por los padres.

1.- Establecer previamente unas reglas del juego. Son normas aceptadas por todos y exigibles a todos.
2.- Exigirse así mismo en lo que comprensivamente se quiere exigir a los otros.
3.- Ponerse de acuerdo con el otro cónyuge, pues no siempre van a estarlo en cuestiones referentes al ejercicio de la autoridad
4.- Considerar inseparable el binomio autoridad-exigencia.
5.- Considerar inseparable la participación y la responsabilidad.
6.- Ser sobrios en el ejercicio de la autoridad, justamente porque es importante.
7.- Saber resistir frente a dificultades y frustraciones. No desanimarse nunca. Pase lo que pase. PACIENCIA.
8.- Destacar siempre, en primer lugar, lo positivo.
9.- No olvidar que el ejercicio de la autoridad educativa requiere un clima de confianza, que no excluye actos de energía.
10.- Hacer todo esto, siempre con cariño.
(Belén Aparicio)

Deberes en casa:

Los alumnos aprenden mejor cuando estas tareas son cotidianas, calificadas, devueltas pronto y utilizadas fundamentalmente para trabajar materia presentada previamente en el aula por el profesor.

Además de los efectos positivos sobre el rendimiento académico, las tareas escolares en
casa:

· establecen el hábito de estudiar en casa;
· preparan al alumno para aprender independientemente;
· pueden ser un aspecto central para generar una interacción familiar constructiva;
· permiten a los padres saber lo que el alumno está aprendiendo en el centro escolar;
· en la mayoría de las casas, reducen el tiempo de ver televisión en favor de la realización de actividades constructivas;
· amplían el aprendizaje formal más allá de la jornada escolar;
· capacitan al alumno para reflexionar sobre un tema y familiarizarse más con él de lo que frecuentemente permite un ajetreado marco escolar que, a veces, provoca distracción; y
· permiten al profesor un control frecuente del progreso del alumno.


INTENTAR ELIMINAR EL “ES QUE NO ME APETECE” COMO MOTIVO PRINCIPAL DE ACTUAR O NO

ANÉCDOTA: Así como para fortalecer la relación matrimonial hay que hacer uso de grandes dosis de paciencia, también en el ejercicio de la autoridad paterna. Hay que hacerse “violencia” cuando por ejemplo tu hijito de dos o tres años coge una rabieta que amenaza con desquiciar los nervios de todo el grupo. Esperara a que pase, no ceder al chantaje cuando nos provoca con vómitos o arcadas, mantener la compostura en todo momento.

O cuando nuestro hijo adolescente amenaza con volver a casa a “la hora que le de la gana”, con chantajes de todo tipo.

ANÉCDOTAS: Juan Pablo II. “Hay que aprender a trabajar cansados” (“tendremos una eternidad para descansar”).

ESTUDIO: “El estudio: un clima familiar en donde la lectura y el estudio ocupan un lugar importante en la vida del hogar, sin duda ayuda a que esta actividad intelectual una más a padres e hijos, abuelos, tíos... Se ve así que el interés por el estudio de los hijos no es solamente para que “pasen el año” y no pongan problemas, sino para que “sepan” y conozcan más profundamente el mundo que les rodea y le den sentido. Es ésta, sin duda, la mejor motivación para el estudio de los hijos. Así comienzan ellos, poco a poco, a trabajar e investigar más allá de lo que el Colegio les pide, a estudiar con el afán de saber, de profundizar y comprender el sentido de la cultura. Para esto es muy importante la Biblioteca Familiar, porque en ella se encuentra la vida cultural de la familia; todos hemos leído en nuestros primeros domingos y vacaciones de infancia, lo que ella nos ofrecía. Es también importante que los padres y maestros, orientemos muy bien las bibliotecas; así los hijos vivirán más tiempo en su casa, si en ella encuentran lo que buscan para sus estudios. Los libros son vehículos de cultura y con ellos, si están bien elegidos, se pueden elaborar planes de lectura, desde unos cuentos infantiles tradicionales, bien escritos y lógicos, hasta los que enseñan los caminos del filosofar. Es preciso que nuestros hijos conozcan y gusten de los clásicos tan pronto como es posible. Los niños se acostumbran a consultar, a comparar fuentes, a comprender qué es lo permanente y qué es lo cambiante en la cultura”.  (María Adela Tamés)

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