Mostrando entradas con la etiqueta diagnóstico prenatal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diagnóstico prenatal. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de mayo de 2013

El rigor intelectual de los defensores del aborto



El Foro Español de la Familia hizo pública ayer, día 13 de mayo dde 2013, una Nota de Prensa, que por su acierto a interés reproduzco a continuación en su integridad:

La propuesta, del Ministro Ruiz Gallardón de reformar la ‘Ley del Aborto’, está generando una campaña basada en mentiras, injurias, descalificaciones y demagogia inusitadas por parte de los defensores del aborto; campaña que está llegando a la agresión delictiva en el caso de las amenazas a la diputada popular Beatriz Escudero por haber defendido en el congreso el derecho a la vida.

El Foro de la Familia quiere manifestar su apoyo a quienes proponen mejorar la protección de la vida del no nacido y el derecho de la mujer a la maternidad en España; y expresamente a la diputada Beatriz Escudero y su libertad de expresión.

Para el Presidente del Foro de la Familia, Benigno Blanco “quienes se empeñan en que no haya un debate de ideas y razonamientos sobre el aborto demuestran su incompatibilidad con un sistema democrático de libertades. Quienes no son capaces de dar valor a la vida del no nacido como elemento a considerar en cualquier debate sobre el aborto demuestran que la realidad de las cosas no les importa y que su único criterio para hacer política es la imposición voluntarista de sus propios prejuicios. Quienes niegan que el aborto es en el mayor número de casos, un gran drama para la mujer y que esta se ve con frecuencia coaccionada a abortar desconocen la realidad de la que están hablando. Quienes intervienen en este debate con tales sinrazones, muestran que no hay razones para defender el aborto sino turbios intereses económicos y prejuicios ideológicos injustificables e inexpresables ante la opinión pública”.

“El espectáculo demagógico –continuó Benigno Blanco- que están dando los defensores del aborto en España debiera escandalizar a cualquier amante de una sociedad libre y pluralista”. 

“Degrada la calidad de nuestra democracia que en el Parlamento, en determinada prensa y en las redes sociales el insulto, la amenaza y la agresión sustituyan a las razones”, señaló el presidente del Foro de la Familia.

El Foro de la Familia solicita a los defensores del aborto un poco de rigor intelectual y de honestidad a la hora de defender sus posturas y anima a quienes han abierto este debate en la vida política española a no dejarse acoquinar por esta marea de violencia verbal.

jueves, 26 de julio de 2012

El diagnóstico prenatal, o la "Nueva Eugenesia"


Entonces el Señor preguntó a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel?. Caín contestó: No lo sé. ¿Acaso soy responsable de él?[1]

Recientemente, el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón afirmó que los discapacitados deben tener los mismos derechos que el conjunto de los españoles y ha defendido este principio tanto «para aquellas personas que han nacido» como para las «personas que están en proceso de nacer».

Valientes declaraciones de un miembro del gobierno, y me congratulo de que por fin hayamos caído en la tremenda discriminación que supone que por ley  (Ley orgánica 2/2010, de cuya entrada en vigor este mismo mes se cumple un año) se abra la puerta al aborto cuando el nasciturus presenta indicios de discapacidad. Espero que tras la lectura de este post ello quede demostrado.

Y es que estamos asistiendo a una creciente intolerancia hacia la discapacidad (tolerancia, concepto muy de moda actualmente, a pesar de su connotación eminentemente negativa, ya que se tolera lo que a uno no le gusta, le molesta o considera contrario a sus intereses). Es preocupante el tenor con que se expresa el artículo 17.3 de nuestra ley orgánica (en realidad, la lectura de todo el título II de la ley produce pavor… ¿Cómo el ser humano puede llegar tan lejos en el desprecio a la vida de sus semejantes, y más aún en una sociedad que se considera a sí misma “democrática”): en él se establece que, en el caso de que el aborto vaya a acogerse al supuesto del apartado b) de artículo 15, esto es, “que exista riesgo de graves anomalías en el feto” la madre recibirá “información por escrito sobre los derechos, prestaciones y ayudas públicas existentes de apoyo a la autonomía de las personas con alguna discapacidad, así como la red de organizaciones sociales de asistencia social a estas personas”.  Y si aquella no juzga suficientes las medidas públicas de protección a los minusválidos,  el ser humano que lleva en su seno y que podría (no necesariamente lo hará) nacer con alguna minusvalía, no va a tener ni siquiera la posibilidad de nacer, ya que por decisión de su madre se le quitará la vida. El valor moral de una sociedad que aprueba un texto legal así es ínfimo. 

En un magnífico trabajo[2], que ya fue citado en un post de este Blog (véase “La desaparición silenciosa”, http://www.joaquinpolo.net/2011/12/la-desaparicion-silenciosa.html), Juan Vilarroig considera que, refiriéndonos al síndrome de Dawn, “cada vez hay menos personas con síndrome de Down en España porque no se les deja nacer. No es que haya terapia o curación para ellos, sencillamente evitamos que nazcan”. Y se pregunta por las causas que llevan a unos padres a evitar el nacimiento de su hijo si es portador de la trisomía del gen 21. Las agrupa en tres, esto es, en beneficio de la propia persona portadora de dicha trisomía, en beneficio de sus actuales o futuros hermanos, o en beneficio de los propios padres. Y señala que “la primera opción no parece muy razonable, puesto que decide a priori que la vida de un sujeto es indigna de ser vivida, sin preguntárselo siquiera al principal interesado” y la segunda y tercera deberían situarse en un debate más amplio sobre el hedonismo imperante en nuestra sociedad. Para entenderlo, puede resultar útil acudir a dos posturas contrarias al respecto, expresadas, la primera de ellas por los padres de un niño con parálisis cerebral y la segunda por un tetrapléjico. Nos servirán para entender las dos posturas enfrentadas. Ambas han sido publicadas a través de Twitter, además de haberse publicado en diferentes medios de comunicación:

1.        Primera

Sr. Gallardón, mi hijo tiene ocho años, crisis epilépticas, no habla, no controla esfínteres, no anda, es inestable y tiene tal espasticidad que para expresar sus sentimientos se pone rígido. No controla muchos de sus movimientos y lo único que tiene es a sus padres.

Tiene épocas en las que no duerme ni de noche ni de día, está irritable y se pasa todo el tiempo llorando y gritando.

Le puedo asegurar que quiero a mi hijo con todo mi corazón, que no lo cambiaba por nada del mundo, bueno, sí, lo cambiaba por él sin problemas… yo no he tenido otra opción, su Parálisis cerebral no se vio durante el embarazo, fue tratado como un niño normal hasta los nueve meses.

Deje a los padres por lo menos la capacidad de decidir si quieren llevar esa cruz toda su vida o no.

Le saludo atentamente y le reitero la invitación a vivir unos días con una familia con un niño con problemas y vea como es ese camino de espinas.

Sin más se despide de usted una madre de un niño con Parálisis Cerebral.

En esta primera carta vemos que estamos ante la tercera de las posturas comentadas, es decir, en este caso parece que priman los intereses de los padres, que ante la posibilidad de llevar esta cruz toda la vida preferirían acabar con la vida de su hijo. Dejo al amable lector sacar por sí mismo las consecuencias de lo que acaba de leer.

2.        Segunda

Reflexiones de un tetrapléjico sobre la ley del aborto. 
Abortarme o no abortarme, he ahí el dilema

Para mí suenan campanas de progreso. Hoy es el primer día en el que un ministro de este país ha planteado públicamente que abortar por causa de diversidad funcional (discapacidad), va a dejar de ser causa legal para poder terminar con un embarazo.

Lo que significa realmente para mí, es que alguien empieza a valorar mi vida como la de las demás personas. Tener una tetraplejia, dejará de ser causa legal para valer menos en esta sociedad.

Lo curioso es que mi opinión, y la de mucha gente como yo, es la que menos importa a nadie. Todos están ocupados en el debate de si "aborto sí" o "aborto no". Casi nadie se da cuenta de que el debate es mucho más profundo; el debate es sobre qué valor tienen las vidas de los futuros seres humanos que funcionen de una manera diferente a la media estadística de la población.

Claro, que para eso, primero hay que empezar con las palabras. Según la mayoría, se habla de "malformaciones del feto". Eso quiere decir exactamente, que yo soy un ser humano malformado. Pero como nos hemos vuelto más finos, y como ya estoy vivo y ya no se me puede abortar, ellos me llaman "discapacitado", "persona con discapacidad" o "minusválido".

Sin embargo, ni es así como yo me veo, ni son las palabras que defiendo. Hace ya muchos años que algunos de los "malformados" propusimos otra manera de llamarnos: "personas discriminadas por su diversidad funcional". Parece que no, pero la cosa cambia mucho. De ser personas menos valiosas, o menos capaces, pasamos a ser personas discriminadas por nuestra diferencia. ¿Le suena?

Se me ocurren varios colectivos discriminados por su diferencia: mujeres, personas de otra raza, homosexuales, etc. ¿se permitiría en esta sociedad abortar a fetos que fuesen portadores de esas diferencias? No se engañe, aunque a día de hoy eso sería inviable en España, en realidad sí se permite en otras culturas, especialmente con las mujeres. Porque se trata exactamente de una cuestión cultural, no de una cuestión médica.

Pues he ahí el quid de la cuestión. Tener una tetraplejia ¿es una malformación? o ¿es una diferencia? Yo lo tengo claro, pero la mayor parte de la sociedad no. La legislación española también lo tiene claro y por escrito. Desde el año 2008 está vigente en España la Convención internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad (diversidad funcional). En ella se establece que tener una tetraplejia es una diferencia que no debe ser causa de discriminación.

Lo que no acabo de entender es qué tiene que ver el debate profundo, con el debate superficial que mantiene la sociedad. Se trata de elegir si queremos una sociedad discriminatoria o no; una sociedad que respeten los derechos humanos de todas las personas o no. Ese es el debate.

Algunos ya hemos aprendido que, tanto aquellos que están a favor del aborto como aquellos que están en contra del aborto, pueden ponerse de acuerdo en que abortar por ser diferente es inadmisible en nuestra sociedad. Que esta postura no va a favor ni en contra del aborto. Que va a favor de la construcción de una sociedad más justa. No necesitamos que unos se alegren y otros se enfaden; necesitamos que todos reflexionemos un poco más allá. Nada más.

En esta segunda postura, que es la de una de las víctimas de esta discriminación, queda patente la misma, al rebelarse contra su consideración social como persona de segunda clase.

En definitiva, y sin entrar a considerar el valor, a mi juicio sagrado de toda vida humana (consideración que permitiría superar definitivamente este debate) de lo que realmente se trata aquí es de un problema simple de discriminación. Se impide nacer a quienes presenta éste (u otros síndromes congénitos) haciéndoles con ello menos dignos que quienes no los presentan, calificando su vida de no digna de ser vivida. En palabras de Vilarroig: “¿en virtud de qué se practica la interrupción voluntaria del embarazo a la madre cuyo hijo tiene síndrome de Down? En virtud de que su hijo (repetimos: aunque aún no lo considere persona) tiene una anomalía congénita. Si no tuviera síndrome de Down podría nacer tranquilamente”, y continúa “En nuestra sociedad se reconoce plena dignidad a las personas discapacitadas. Leemos, por ejemplo, que la finalidad del II Plan de Acción para personas con síndrome de Down en España es «la consecución de la autonomía individual en las personas con síndrome de Down»; y que estas personas «tienen derecho a decidir sobre su propia vida y su papel en la sociedad, por tanto, a desarrollar el proyecto de vida que para sí determinen». (...) O dicho de otro modo: nuestra sociedad, por un lado, no se cansa de repetir que hay que promover la autonomía de las personas discapacitadas porque son igualmente dignas, pero por otro permite eliminar a un individuo (futura persona, para aquellos que crean que antes de los nueve meses no se es persona) por el mero hecho de ser discapacitado. ¿Igualmente dignas cuando se asume que podemos eliminar al hijo que está en camino si es portador del síndrome de Down?”

De todo lo dicho puede deducirse que estamos ante una dramática quiebra social: el mero hecho de que pueda pensarse en acabar con la vida de un ser humano simplemente porque no va a ser como las demás rompe todos los consensos y todas las bases de nuestra convivencia. Porque valorar más al hijo sano que al enfermo significa la negación misma del concepto de persona. El ser humano es portador de una dignidad innata que impide que sea utilizado para absolutamente ninguna finalidad, pues es un fin en sí mismo; su valor no puede venir dado por lo que tiene, sino por lo que es, no puede venir dado por cómo es, sino por ser él mismo.

Es un grave síntoma de descomposición social, insisto, el hecho de que dejen de considerarse importantes valores tales como la solidaridad, la responsabilidad por el otro, la generosidad y la entrega a los demás.  Si no somos capaces de aceptar, valorar y responsabilizarnos de los más débiles de entre nosotros, nuestra sociedad ya no será tal, y habrá dejado de ser plenamente humana.

Imagen: http://www.intereconomia.com/. Sindrome-Down-Getty.jpg

[1] Génesis, 4.9
[2] VILARROIG MARTÍN, JUAN. La desaparición silenciosa: A propósito del cribado eugenésico de las personas con síndrome de Down. En Cuadernos de Bioética. Nº 77. Vol. XXIII, 1ª, 2012. Pp. 111-121

viernes, 13 de enero de 2012

Más sobre la "desaparición silenciosa"





En un post anterior, cuyo título era "La desaparición silenciosa" hacía referencia a los devastadores efectos del diagnóstico prenatal. En ese mismo sentido me parece imprescindible un reciente artículo de ACEPRENSA titulado: Médicos franceses contra la deriva eugenésica del diagnóstico prenatal . El Observatorio de Bioética en su Blog lo resume, y en esa versión lo copio a continuación. Me parece de lectura casi obligada:


“Un grupo de profesionales sanitarios franceses ha hecho un llamamiento contra la deriva eugenésica que supone la detección generalizada del síndrome de Down a través del diagnóstico prenatal. Este grupo de ginecólogos, ecografistas, comadronas, enfermeras -157 en total, por el momento- ha creado un “Comité para salvaguardar la medicina prenatal”, según informa el diario La Croix. Consideran necesario un debate a fondo con vistas a la revisión de la ley de bioética, planteada para el año próximo.

Algunos profesores conocidos, como Israel Nisand, Didier Sicard o Jean-Francois Mattei, habían denunciado en Francia el riesgo eugenésico derivado de la generalización, desde 1997, de la revisión prenatal de la posible trisomía 21, para detectar el síndrome de Down. Los resultados han sido que el 96% de las mujeres optan por interrumpir el embarazo cuando el bebé presenta esa anomalía genética. La cifra coincide con la que se daba en España en 2009: 95% (ACEPRENSA 29-01-2009).

Ahora, los miembros de este comité piden una re­forma radical, porque la detección del posible han­dicap se está convirtiendo en una práctica eugené­sica, en flagrante contradicción con el artículo 16-4 del Código Civil, que prohíbe “toda práctica eugenésica dirigida a la organización y !a selección de las personas”.

A su juicio, se ha llegado a una situación éticamente inadmisible, opresiva para las mujeres, coactiva para los profesionales, empobrecedora de la medicina prenatal y muy gravosa para el sistema público de sanidad. El tiempo de reflexión para las mujeres es muy reducido, se lamenta el doctor Patrick Leblanc, ginecólogo del hospital de Béziers, coordinador del comité recién fundado. Por su parte, los médicos se encuentran sometidos a una creciente presión social. Influye mucho también el temor a posibles demandas jurídicas en caso de nacimiento de un bebé con deficiencias genéticas.

En cuanto a la revisión de la ley sobre la bioética, que se discutirá a partir del 8 de febrero en la Asamblea Nacional, el comité exige un debate a fondo. Propone la obligación de facilitar una “información equilibrada” a las mujeres, así como contar con la participación de las asociaciones de afectados por la trisomía 21, que “podrán dar testimonio de la dimensión positiva de su existencia”.

Por otra parte, los médicos consideran indispensable recuperar la libertad de prescribir las pruebas de diagnóstico, frente a la actual generalización, que implica de hecho proponerlas por sistema a toda embarazada. Tratan de frenar una corriente social que no sólo convierte en derecho el deseo de tener hijos, sino que añade que éstos nazcan sanos.
Mientras en la esfera social se habla de integrar diferencias, sin discriminar al distinto, la exclusión prenatal opera en sentido contrario: apartarse de la normalidad genética sería una tara inhumana.

Si esto ocurre en los embarazos ordinarios, el diagnóstico preimplantacional en la fecundación in vitro se presta más aún a prácticas eugenésicas. Dentro de la parquedad informativa con que se lle­van estas cuestiones, es sabido que Es­paña es el país europeo que más utiliza ese diagnóstico genético previo (2.478 casos anuales, el 37% del total europeo). En España, conforme a la nueva ley del aborto, se puede abortar hasta la semana 22 si existe riesgo de “graves anomalías en el feto”, con un dicta­men de dos especialistas (ACEPRENSA, 10-XII-2010).”

Un año en la División Azul.

Transcribo a continuación el artículo que publiqué recientemente en el número 743, junio 2021, de la revista mensual BlauDivisión, Boletín d...