sábado, 28 de enero de 2012

La resposabilidad del Responsable




En el presente “post” voy a sostener que D. José Luis Rodríguez Zapatero es el principal y mayor responsable de la actual postración económica, social y moral de España. Él es el primer responsable, aunque, obviamente, no el único, pero sí el primero y mayor. Las cosas son así, nos gusten o no, pues fue el Presidente del Gobierno en los años de la mayor y más acelerada destrucción de empleo habida nunca en España desde la posguerra.

Es muy habitual que cierto sector de la sociedad española justifique la actuación del gobierno socialista con el pretexto de que la crisis tiene un alcance "mundial": pero en mi opinión esa es una excusa liviana y torticera, pues esta crisis financiera no ha cursado igual en todos los países: el paro es el mal endémico de España, cuyo origen habría que buscarlo en la baja productividad del factor trabajo (es decir, no es que trabajemos poco o mal, es que el ratio coste/rendimiento es pésimo) y por la rigidez del mercado laboral (herencia directa del franquismo, paradójicamente defendida y perpetuada pos los “sindicatos de clase”), todo lo cual ha llevado al decaimiento de la industria (en 2010 era el 15% del PIB, cuando en 1975 era el 35%), y sin industria es imposible crear crecimiento, riqueza y trabajo.

Ante esa situación (que no es de ahora precisamente) las reformas que había que hacer las comenzó ya Aznar en 2002, con el famoso "Decretazo", pero reculó (de modo patético), entre otros motivos por la reacción feroz de los “sindicatos de clase”, a los que también yo hago responsables en gran medida del desempleo, por su cortedad de miras, su anacronismo y sus patéticos y egoístas intereses particulares.


Por otro lado, cuando en 2008 se produjo el debate electoral Pizarro-Solbes, se publicaron informes que avalaban punto por punto todo lo dicho por el primero, refiriéndose a que la muy probable explosión de la burbuja inmobiliaria iba a sumergir a España en una depresión profundísima, con altísimas e insostenibles tasas de paro, dificultades inmensas de financiación y crecimiento exponencial del déficit público. Este factor de la crisis es puramente local, español. Pero lo doloroso es que todo lo que está pasando se sabía, se veía venir ya desde finales de 2007, pero se negó, se ocultó y no se tomaron medidas, ninguna medida. Las propuso Pizarro en aquel debate (y el PP en numerosísimas ocasiones), pero el PSOE y D. José Luis Rodríguez Zapatero hicieron oídos sordos, negaron la realidad y, en mi opinión, nos llevaron a esta ruina, traicionando a su país y a todos nosotros. Por eso hago a D. José Luis Rodríguez Zapatero principal responsable de la actual situación.

viernes, 20 de enero de 2012

La importancia de la formación






“Del camino de santidad del presbítero también forma parte su decisión de labrarse, con la ayuda de Dios, con su propia inteligencia y esfuerzo, una verdadera y sólida cultura personal, fruto de un estudio apasionado y constante. La fe tiene una dimensión racional e intelectual que le es esencial". Benedicto XVI

miércoles, 18 de enero de 2012

La propuesta del PP sobre el aborto




El pasado viernes se publicaba en ABC un artículo de D.Benigno Blanco, Presidente del Foro Español de la Familia, en el que glosaba el voto particular que, con la firma de la actual Vicepresidente y Portavoz del gobierno de España, presentó el PP al proyecto de ley socialista que reformaba en nuestro país la regulación del aborto. Lo reproduzco a continuación por su inusitado interés, y por las esperanzas que, de cara a la derogación de la funesta ley, nos da a todos los que valoramos el derecho a la vida como el primero y fundamental del ser humano:

"El nuevo Gobierno del PP estará ya trabajando en la modificación de la legislación vigente sobre el aborto comprometida en su programa electoral. Es buen momento, por tanto, para reflexionar sobre qué criterios deben inspirar la nueva normativa a aprobar. Una buena guía para ello puede ser un texto de la actual Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, presentado el 16 de febrero de 2009 ante la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados como Voto particular al Informe de la Subcomisión sobre la aplicación de la legislación en materia de aborto. Las ideas contenidas en ese escrito de la actual Vicepresidenta del Gobierno son un razonable fundamento para un primer paso hacia la imprescindible reconstrucción en España de una legislación coherente con el nítido “todos tienen derecho a la vida” que proclama nuestra Constitución, mandato progresivamente desvirtuado a partir de 1985 por el legislador y la jurisprudencia del TC.

Comienza el escrito de Soraya (ya se la puede identificar solo por su nombre) afirmando que “El PP ha defendido, defiende y defenderá siempre el derecho a la vida”, respecto al cual manifiesta “una vez más su compromiso ético y político”. Tras esta proclamación de principios, el texto de Soraya afirma  que “la sociedad está preocupada por el incremento del número de abortos”, que “el aborto es malo para la mujer” y  “algo que es malo para la mujer no puede ser considerado nunca como un derecho”, que “Una mujer es madre si ha concebido. Su libertad no consiste en decidir si es madre, pues ya lo es, sino en decidir si va a ser madre de un niño vivo o muerto”, que “las mujeres abortan en casi la totalidad de los casos porque no se les ofrece una alternativa para no hacerlo”, que “existe un amplio fraude de ley en la aplicación de la legislación vigente” (la de 1985) y que “la doctrina del Tribunal Constitucional es incompatible con una ley de plazos”.

Las anteriores afirmaciones rubricadas por Soraya creo que son una estupenda guía para la comprometida reforma de la legislación sobre el aborto que el PP hoy gobernante incluyó en su programa electoral. Además, el citado texto de Soraya rechaza con rotundidad la nueva legislación socialista de 2010 al afirmar que “nos oponemos al reconocimiento del derecho al aborto (...) y a que esta materia salga del Código Penal”, “nos oponemos a que ese reconocimiento se traduzca en un sistema mixto de plazos e indicaciones que en la práctica represente un sistema de abortos libres”, “no debe eliminarse el consentimiento de los padres para la práctica del aborto en menores de edad”, “no debe limitarse el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales mediante una regulación restrictiva que incluyera una declaración previa y su inscripción en un registro”.

En positivo, el texto de Soraya afirma con rotundidad el que puede ser principio fundamental de la nueva legislación a promover: “El verdadero derecho de la mujer es el derecho a ser madre. Ninguna mujer debería renunciar a su maternidad por un conflicto familiar, laboral o social. (...) Nuestro objetivo ha de ser éste: facilitar con todo tipo de medidas la maternidad, no el aborto, apoyar a las mujeres en su derecho más íntimo, y evitar hacerlas víctimas del abandono de toda la sociedad”. Y, en desarrollo de ese principio, ofrece una serie de ideas que pueden inspirar la nueva legislación prometida por el PP: “es imprescindible poner el acento en las políticas de formación, información y prevención”, “es necesario hacer pedagogía pública contra el aborto porque todos sabemos , y ha quedado ampliamente demostrado, que el aborto no es una solución, es un problema, y acarrea siempre consecuencias muy negativas para las mujeres”; y propone como alternativa el “apoyo social y de los poderes públicos a la maternidad” a través de un “Plan Nacional de Apoyo a la Maternidad”, poniendo como ejemplo y precedente “el programa RedMadre que promueve el Foro Español de la Familia y que ha dado lugar ya a la aprobación de iniciativas públicas en el ámbito autonómico de apoyo a la maternidad”.

Estas ideas sobre el aborto pueden ser línea directriz para la reforma de la legislación vigente que es urgente pues, como indicó el recurso ante el TC del PP, cada día de vigencia de la ley es un insoportable riesgo para un derecho fundamental y los atentados contra el mismo son absolutamente irreparables.

El PP, que argumentó ante el TC que su recurso contra la “ley del aborto” debería recibir un tratamiento preferente y sumario porque estaban en juego vidas humanas, no puede ahora demorar la derogación de esa misma ley y su sustitución por nuevas normas que protejan convenientemente la vida y el derecho de la mujer a la maternidad."

 

viernes, 13 de enero de 2012

Más sobre la "desaparición silenciosa"





En un post anterior, cuyo título era "La desaparición silenciosa" hacía referencia a los devastadores efectos del diagnóstico prenatal. En ese mismo sentido me parece imprescindible un reciente artículo de ACEPRENSA titulado: Médicos franceses contra la deriva eugenésica del diagnóstico prenatal . El Observatorio de Bioética en su Blog lo resume, y en esa versión lo copio a continuación. Me parece de lectura casi obligada:


Un grupo de profesionales sanitarios franceses ha hecho un llamamiento contra la deriva eugenésica que supone la detección generalizada del síndrome de Down a través del diagnóstico prenatal. Este grupo de ginecólogos, ecografistas, comadronas, enfermeras -157 en total, por el momento- ha creado un “Comité para salvaguardar la medicina prenatal”, según informa el diario La Croix. Consideran necesario un debate a fondo con vistas a la revisión de la ley de bioética, planteada para el año próximo.

Algunos profesores conocidos, como Israel Nisand, Didier Sicard o Jean-Francois Mattei, habían denunciado en Francia el riesgo eugenésico derivado de la generalización, desde 1997, de la revisión prenatal de la posible trisomía 21, para detectar el síndrome de Down. Los resultados han sido que el 96% de las mujeres optan por interrumpir el embarazo cuando el bebé presenta esa anomalía genética. La cifra coincide con la que se daba en España en 2009: 95% (ACEPRENSA 29-01-2009).

Ahora, los miembros de este comité piden una re­forma radical, porque la detección del posible han­dicap se está convirtiendo en una práctica eugené­sica, en flagrante contradicción con el artículo 16-4 del Código Civil, que prohíbe “toda práctica eugenésica dirigida a la organización y !a selección de las personas”.

A su juicio, se ha llegado a una situación éticamente inadmisible, opresiva para las mujeres, coactiva para los profesionales, empobrecedora de la medicina prenatal y muy gravosa para el sistema público de sanidad. El tiempo de reflexión para las mujeres es muy reducido, se lamenta el doctor Patrick Leblanc, ginecólogo del hospital de Béziers, coordinador del comité recién fundado. Por su parte, los médicos se encuentran sometidos a una creciente presión social. Influye mucho también el temor a posibles demandas jurídicas en caso de nacimiento de un bebé con deficiencias genéticas.

En cuanto a la revisión de la ley sobre la bioética, que se discutirá a partir del 8 de febrero en la Asamblea Nacional, el comité exige un debate a fondo. Propone la obligación de facilitar una “información equilibrada” a las mujeres, así como contar con la participación de las asociaciones de afectados por la trisomía 21, que “podrán dar testimonio de la dimensión positiva de su existencia”.

Por otra parte, los médicos consideran indispensable recuperar la libertad de prescribir las pruebas de diagnóstico, frente a la actual generalización, que implica de hecho proponerlas por sistema a toda embarazada. Tratan de frenar una corriente social que no sólo convierte en derecho el deseo de tener hijos, sino que añade que éstos nazcan sanos.
Mientras en la esfera social se habla de integrar diferencias, sin discriminar al distinto, la exclusión prenatal opera en sentido contrario: apartarse de la normalidad genética sería una tara inhumana.

Si esto ocurre en los embarazos ordinarios, el diagnóstico preimplantacional en la fecundación in vitro se presta más aún a prácticas eugenésicas. Dentro de la parquedad informativa con que se lle­van estas cuestiones, es sabido que Es­paña es el país europeo que más utiliza ese diagnóstico genético previo (2.478 casos anuales, el 37% del total europeo). En España, conforme a la nueva ley del aborto, se puede abortar hasta la semana 22 si existe riesgo de “graves anomalías en el feto”, con un dicta­men de dos especialistas (ACEPRENSA, 10-XII-2010).”

jueves, 12 de enero de 2012

"Género"




Al hilo de la indignación mostrada por miembros del anterior gobierno -y muy especialmente por alguna de las ministras de cuota- frente a las declaraciones de Ana Mato, cuando utilizó la expresión "violencia en el entorno familiar"(correctísima, por otra parte), se han suscitado múltiples reacciones. A la flamante Ministra se le afeó que utilizase dicha expresión, en lugar de utilizar la más políticamente correcta “violencia de género” (anglicismo procedente de “gender-based violence”), que es la utilizada en la Ley de medidas de protección integral contra la violencia de género y la internacionalmente homologable por ser el término elegido por la ONU.

La expresión de marras adquirió mucho protagonismo sobre todo a partir de la Conferencia sobre población que tuvo lugar en El Cairo en 1994 (y tras ella, muchas organizaciones de la ONU utilizan esta ideología como un método anticonceptivo más, como señala Benigno Blanco) y especialmente tras la Conferencia de Pekín de 1995 sobre la mujer, y en España se ha visto encarnada en la política de los gobiernos socialistas entre 2004 y 2011.

Pero el tema no en absoluto claro ni mucho menos unánime. Así, en un artículo muy recomendable publicado hoy en “El Ideal” de Granada, el fiscal de la Audiencia Provincial D. Javier García Rull explica precisamente (y este es el título del artículo) “Por qué no es violencia de género”. Su tesis consiste sencillamente en que tal expresión se nos trata de imponer por una causa meramente ideológica. Tampoco está claro que sea la expresión elegida por la ONU: Ignacio Aréchaga (en ACEPRENSA) ha analizado las expresiones utilizadas en la Declaración de Pekín. A mi me llena de perplejidad, a la par que confirma todo lo que se acaba de exponer más arriba, lo que nos dice:

«Se ha dicho que la expresión “violencia de género” es el término acuñado por la ONU en la Conferencia de Pekín sobre la Mujer (1995), y que por lo tanto es el que debe emplearse en vez de eufemismos como “violencia doméstica” u otros similares. Es curioso que dentro de las varias posibilidades para referirse a este fenómeno solo deba emplearse una, como si las demás estuvieran proscritas.

Pero aún más extraño es que cuando se acude a la fuente –la Declaración y Plataforma de Acción de Pekín – en su versión española, y se hace una búsqueda en el documento, resulta que al hablar de la violencia que sufre la mujer se utilizan las siguientes expresiones:

• “violencia contra la mujer” o “contra las mujeres”: 80 veces
• “violencia en el hogar”: 5
• “violencia doméstica”: 3
• “violencia de género”: ninguna
• “violencia sexista”: ninguna
• “violencia machista”: ninguna

O sea, para consagrar la exclusiva de “violencia de género” hay que hacer violencia al documento de Pekín, que ignora la expresión. La palabra “género”, tan discutida en la Conferencia y que motivó aclaraciones y reservas por parte de algunos países, sale 203 veces, pero no en el contexto de la violencia.

El empeño de algunos sectores por utilizar en exclusiva la expresión “violencia de género” refleja que el término “género” es deudor de una determinada ideología.»

Por último, me gustaría recordar que la llamada “ideología de género”, surgida del feminismo radical, es una ideología (es decir, es un sistema de pensamiento cerrado) que defiende que las diferencias entre el hombre y la mujer, a pesar de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija, sino que son unas construcciones meramente culturales y convencionales, hechas según los roles y estereotipos que cada sociedad asigna a los sexos. Pretende, en palabras de Benigno Blanco (“En defensa de la familia”, ESPASA, Madrid, 2010) “acabar con lo femenino a través de la supresión de la distinción entre hombre y mujer en todos los órdenes de la vida”.

lunes, 9 de enero de 2012

Guerra cultural


En ABC de Sevilla ha publicado D. Francisco Contreras el artículo que reproduzco a continuación, que tiene que ver con el PP y su indefinición ideológica:


Estamos en guerra cultural; la cuestión es si el PP se va a atrever a librarla, o si va a seguir resignado frente a la hegemonía cultural de la izquierda.

Rajoy afirmó hace meses que “la economía lo es todo”. Durante la campaña electoral se atuvo a este guión, vendiendo sólo eficiencia tecnocrática y zafándose de los intentos del PSOE por llevar la discusión al terreno moral-cultural (aborto, familia, ideología de género…). Sin embargo, diversas noticias de los últimos días dan la razón a los que sostenemos que la revolución de las costumbres –y no la de la economía- es la esencia de la nueva izquierda, y que la derecha debe decidir si tiene o no un modelo alternativo.

Significativamente, una izquierda noqueada y desacreditada en lo económico ha guardado silencio ante las primeras medidas de ajuste presupuestario insinuadas por el nuevo gobierno. En cambio, no ha vacilado en pasar al contraataque tan pronto como ha creído ver en peligro la legislación de ingeniería social de 2004-11, que considera su legado más precioso (aborto, matrimonio gay, divorcio exprés, EpC, memoria histórica, etc.). Así, las declaraciones de Soraya Sáenz acerca de una reforma de la ley del aborto se han visto inmediatamente replicadas por Carmen Montón (PSOE) y Gaspar Llamazares: “intentaremos que no modifiquen la ley”; “el PP quiere imponer su moral con la mayoría absoluta”. Esta distinción entre “su moral y la nuestra” –negación, por tanto, de una moral objetiva- es un típico resabio marxista (¿piensa alguien en “la moral de los fetos”?); también lo es la desfachatez con que acusan al PP de “imponer su moral”, después de haber hecho ellos exactamente eso durante años. Por cierto, el doctor Poveda fue ayer zarandeado por policías (la misma policía que se mantuvo impasible frente a la ocupación ilegal de la Puerta del Sol por “indignados” durante semanas) y detenido por enésima vez. Su “delito” era protestar frente a la clínica Dátor por los 113.000 abortos. La responsable del celo policial es Dolores Carrión, subdelegada del gobierno en Madrid, nombrada por Zapatero.

        Casi el mismo día, ha tenido lugar una reveladora escaramuza de guerra cultural: Ana Mato utilizó la expresión “violencia en el entorno familiar”, refiriéndose al caso de la mujer asesinada en Roquetas. La izquierda se ha rasgado las vestiduras, exigiendo fuese respetado el lenguaje impuesto (¡legislativamente!) por ella: “violencia de género”. Desgraciadamente, Mato ha reculado, señalando que “la terminología es lo de menos”. ¡Pero las palabras son decisivas! Si hubiese leído a Lakoff, sabría que el bando que consigue imponer su lenguaje predetermina el marco del debate, consiguiendo que éste discurra en la dirección que le interesa. “Violencia de género” es una de estas palabras-marco: un concepto ideólogicamente cargado, que connota la idea ultrafeminista de una “guerra de sexos”, en la que la mujer es víctima por definición; presupone que la causa de la violencia es “la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres” (art. 1º de la Ley). Ana Mato hizo muy bien en hablar de “violencia doméstica”, un concepto mucho más neutral e inclusivo que abarca, no sólo la violencia del hombre contra la mujer, sino también la inversa (que se da, aunque sea menos frecuente), o la ejercida sobre los niños. ¿No está siempre la izquierda a favor de la “inclusividad”? ¿Por qué ese empeño en excluir los casos de agresión familiar que no encajen en el molde ideológico ultrafeminista?

        También ayer trascendía la campaña del lobby gay contra el libro “Comprender y sanar la homosexualidad”, de Richard Cohen; los grandes almacenes que lo venden han recibido indignadas presiones para que dejen de hacerlo. El pecado nefando de Cohen estriba en haber abandonado la homosexualidad, tras recibir la atención psicológica adecuada. El libro no denigra en ningún momento a los homosexuales (de hecho, contiene un capítulo contra la homofobia), aunque sí explica que existe una vía de salida para los que deseen dejar de serlo. Pero un lobby gay mimado por el poder se arroga cada vez más la facultad de delimitar las ideas públicamente expresables, imponiendo su propio “índice de libros prohibidos”. El catedrático Aquilino Polaino y el juez Ferrín Calamita han sufrido ya en sus carnes el poder del nuevo Santo Oficio. Mientras tanto, el Ayuntamiento de Sevilla sigue financiando con el dinero de todos –ya en la etapa Zoido- cursos sobre “seducción lésbica”, organizados por el servicio municipal “Punto Visible”. Entre las instrucciones para las inscritas: “tráete una colchoneta”. ¿Será necesario aclarar que lo indignante aquí no es el hecho mismo de la seducción lésbica, sino su subvención con dinero público? ¿Va a acatar así de servilmente el PP el legado cultural socialista?

        Estamos en guerra cultural; la cuestión es si el PP se va a atrever a librarla, o si va a seguir resignado frente a la hegemonía cultural de la izquierda. No hay que asustarse del término “guerra cultural”: procede de EEUU, y designa a una batalla incruenta en torno a los conceptos de hombre, familia, libertad, vida buena. La derecha debe decidir si va a permitir que la izquierda siga definiendo todo esto. Y su electorado debe decidir si va a permitir que lo permita. Quien de verdad piense que “sólo importa la economía” debería entender que la revolución moral promovida por la nueva izquierda terminará arruinando también la economía. Una sociedad con muchas familias rotas y abortos es una sociedad con pocos niños, y mal educados. España tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo; de mantenerse la pauta actual, en 2050 habrá dos jubilados por cada tres activos. ¿Quién pagará entonces las pensiones y la sanidad? ¿Cómo podrá crecer una economía lastrada por una pirámide demográfica invertida?

Fuente: http://foroandaluzfamilia.org
Foto: PP

La Religión católica como asignatura





Esta carta ya me era conocida, pero la reproduzco aquí porque me parece de gran interés y actualidad. La escribió el político socialista francés de principios del siglo XX y fundador del periódico L’Humanité, Jean Jaurès, cuyo nombre completo era Auguste Marie Joseph Jean Léon Jaurès (Castres, Francia, 3 de septiembre de 1859 – París, 31 de julio de 1914). La envió a su hijo, después de que éste le hubiera solicitado que escribiera al centro educativo para que le eximieran de estudiar Religión. Algo a lo que el político se negó rotundamente. En la carta subraya por qué es imprescindible para el hombre estudiar Religión. Cabe recordar por último algo casi obvio: el que la escribe es ateo y de izquierdas.

    “Querido hijo:

Me pides un justificante que te exima de cursar religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás.

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor.

Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión.

Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por tu ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?

Dejemos a un lado la política y las discusiones y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos y de los romanos y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización?

En el arte ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?

En las letras ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente de cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? –éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau-.

Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas.

¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencia preclaras.

 Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía en el simple ‘savoir vivre”, hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos por lo menos comprenderlas para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas.

Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión, pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de ordinario los hechos y el sentido común.

Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad.

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen la facultad de serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación

Recibe, querido hijo, el abrazo de TU PADRE”


Fuente:www.chequeescolar.org

sábado, 7 de enero de 2012

Algún día los abortos serán cosa del pasado





Copio a continuación la carta que mi amigo sabio D. Vicente Morro ha publicado en diversos medios informativos, cuyo título es bien expresivo. El flamante Senador D. Ángel Pintado, Presidente de la Asociación Internacional de Parlamentarios por la Vida y la Familia, expresó una idea similar hace unas semanas:



Algún día los accidentes serán cosa del pasado. Lo que queremos es que llegues”. Esto proclama la actual campaña de la Dirección General de Tráfico, para finalizar diciendo que gran parte de los accidentes de tráfico se deben a que no sabemos “convivir ni respetar la vida”. ¡Qué pena que nuestros gobernantes –ex-gobernantes en la actualidad los que promovieron esta campaña- no tengan la misma ‘sensibilidad’ para la cuestión del aborto que, por cierto, ocasiona 76 veces más muertes de seres humanos al año (1.479 frente a más de 113.000). Las muertes por aborto, que además ocasionan siempre 2 víctimas: la madre y su hijo eliminado, no son accidentales sino buscadas, y transformadas en negocio suculento por comerciantes del dolor ajeno que no hacen ascos a llenar sus cuentas con dinero de sangre.

Algún día los abortos serán cosa del pasado, como hoy lo es, casi en todo el mundo, la esclavitud o las cámaras de gas. El mundo sentirá entonces la misma vergüenza que sentimos ahora por la mentalidad esclavista y nuestros nietos, o mejor aún si son nuestros hijos pues implicará que el final ha llegado mucho antes, nos preguntarán: ¿y tú que hiciste para acabar con el aborto?

Mucho más temprano que tarde” conseguiremos acabar con el aborto, y entonces “se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.(les suenan estas palabras, ¿verdad?): en efecto, cuando nos libremos del aborto habremos construido una sociedad mejor, verdaderamente humana, y esto sólo podrá ser fruto del trabajo de hombres verdaderamente libres e independientes, capaces de dejarse guiar por la razón y la ciencia por encima de consignas ideológicas. Seguro que conseguiremos superar este “momento gris y amargo”, que dura ya demasiadas décadas. Obviamente no me refiero sólo a la práctica del aborto, pues siempre lo ha habido por desgracia, sino a la vergüenza de convertir en legal la muerte de un inocente y, lo que es aún más indecente, de convertirla en negocio, de lucrarse con el dolor ajeno. ¡Qué triste que no haya también campañas de famosos y de médicos para acabar con este dolor, con esta tragedia!

Algún día los abortos serán cosa del pasado. Lo que queremos es que vivan. Queremos que viva el hijo y pueda llegar a nacer y queremos que viva la madre, que no se vea obligada a abortar, y a enterrar su corazón en vida. Queremos que la sociedad, igual que ha hecho con los accidentes de tráfico y con tantas otras causas urgentes e importantes, se conciencie de que no hay derecho a quitar la vida a un ser humano inocente e indefenso y que vale la pena dedicar todos los esfuerzos posibles, materiales y personales, para ayudar a la mujer embarazada en dificultades a llevar su embarazo a término: ¿puede haber causa más humana que la defensa de la vida? Todos podemos, y debemos, hacer algo. Como dice el Talmud de Jerusalem (4, 22): “quien salva una vida es como si salvara a la Humanidad entera”.

Los gobiernos de la etapa que acabamos de superar se han caracterizado, entre otras cosas, por su mendacidad, su hipocresía y sus distintas varas de medir en función de intereses y prejuicios ideológicos. ¡Amarga ironía que los que han abierto la puerta al aborto libre en España hablen ahora de “respetar la vida”! Queremos que se respete la vida, toda la vida y la vida de todos, y eso excluye tanto la pena de muerte, como la violencia machista, la eutanasia, el terrorismo, la tortura y el aborto.

Queremos gritar un gran sí a la vida, sí a la maternidad, si a la ayuda a la mujer en dificultades. Se lo dijimos a Zapatero, con millones de personas en las calles, y se lo vamos a decir a Rajoy. No puede el Partido Popular alegar ignorancia después del brillante recurso que interpuso ante el Tribunal Constitucional y del magnífico trabajo que sus diputados, de manera especial la actual Vicepresidenta del Gobierno con un excelente voto particular, realizaron en la Subcomisión Parlamentaria que creó el anterior Gobierno para justificar su terrible proyecto.

Señor Rajoy: millones de ciudadanos le urgimos a que derogue la actual regulación del aborto. Queremos trabajar para que en España no haya ni un solo aborto, que es siempre un fracaso social y personal. Hay que ayudar a las madres en dificultades. Queremos que vivan ellas y sus hijos. Tenemos el deber de ayudarlas. Más de cien mil vidas humanas cada año dependen de las decisiones que su Gobierno adopte. Es una gran responsabilidad, ciertamente, pero no creo que haya tarea más hermosa para un gobernante que proteger la vida, todas las vidas. Hay mucho que hacer en economía, pero ¿de qué servirá lograr mantener el estado del bienestar si no somos capaces de defender la vida de los más inocentes e indefensos? El aborto será, seguro, cosa del pasado, pero de ustedes depende que sea ahora, salvando miles de vidas, o dentro de unos años, dejando crecer el dolor y la muerte".

(Imagen: ysabelcarrion.wordpress.com)

No es bueno que Dios esté solo




Los Reyes Magos son unos tipos realmente sabios, que suelen acertar de pleno el día seis de enero de cada año con los regalos que acarrean desde el lejano Oriente. Ayer yo tuve la fortuna de recibir de sus manos el libro de Gonzalo Altozano cuyo título es el de esta entrada del Blog.

Tuve ocasión de conocer a Gonzalo cuando acudió a Barbastro en septiembre de 2010 para participar como ponente en el Congreso Nacional de Cofradías Penitenciales que se celebró allí. Es orador que sabe cautivar al auditorio desde las primeras palabras, don éste que envidio y admiro. También destacaría su sencillez, la claridad de su mensaje y su buen humor.

En "No es bueno que Dios esté solo" (de Ciudadela, libro prologado por Julio Ariza, que va ya por su cuarta edición, siendo la primera de noviembre de 2011) Gonzalo, a través de sus entrevistados, se dedica a hablar de Dios, y a hacer un ejercicio de Adoración, fruto del asombro que le produce tener como Padre al mismo Poder Creador del universo. Y, si nos paramos medio minuto a pensar sobre ello, nos daremos cuenta de que no sólo asombro nos ha de producir ese grandioso hecho, que la fe nos hace primero atisbar, luego percibir y finalmente sentir en lo más hondo de nuestros corazones.

Entre los personajes que se someten al "tercer grado" de Gonzalo los hay de lo más variado, pero todos ellos exponen con gran sencillez el papel central que tiene en su vida su fe en Dios. Las entrevistas, todas distintas a pesar de versar sobre idéntica materia, son necesariamente breves; el incisivo periodista no deja hilos sueltos y pregunta con concisión y desenfado. A pesar de sus casi 340 páginas el libro se deja leer con deleite, pues el interés no decae nunca.

Voy solamente a destacar ahora varios aspectos que, por tener relación con algunos de los posts anteriores del Blog, me han llamado especialmente la atención.

En la entrevista a Christian Vanneste, diputado y profesor de filosofía francés, que es presentado como “víctima del lobby gay”, y a la pregunta sobre qué propone a los católicos para evitar verse recluidos, arrinconados y marginados (estos calificativos no los usa Gonzalo), aquel responde: “Continuar la lucha. Los católicos ni injuriamos ni despreciamos a nadie. Simplemente reivindicamos la legitimidad de pensar que el bien común existe. Y que son las familias las que aportan más al mismo”.

Santi Rodríguez, cómico, monologuista y estrella televisiva por su papel de frutero en Siete vidas, me ha gustado especialmente cuando cuenta que estudió en un colegio del Opus Dei y que no entiende a qué colegio habrán asistido algunos compañeros suyos (“habrán ido a uno de Sri Lanka”), oyéndoles hablar del Opus. “Lo que cuentan no tiene nada que ver con mi experiencia”. Señala Santi que a él “le gusta ir de transgresor, pero es una lástima que manifestarse cristiano sea una forma de transgresión, pero así están las cosas”.

Por último, me parece destacable la entrevista a Jesús Poveda (realmente, por uno u otro motivo, destacables son todas, pero para eso hay que leer el libro, no este blog), sobre todo cuando define el aborto intencionado: “es la mentira, la falta de respeto a la vida, lo más contrario a la paz”. Y añade: “es algo demoníaco. A veces, manifestándome delante de un centro abortista, me ha parecido ver al demonio dentro, como en un segundo plano”.


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