martes, 26 de febrero de 2013

BENEDICTO




Siendo ya inminente la efectividad de la renuncia de Su Santidad BXVI a seguir ocupando la Cátedra de Pedro, no quiero dejar pasar la oportunidad de dejar patente en este Blog mi profunda admiración hacia su persona y, especialmente hacia su enorme intelecto. Pienso que sobre la tierra no hay actualmente otra mente que pueda compararse a la de este insigne alemán.

La profundidad teológica de sus escritos es tal que tras su atenta lectura (muy atenta, pausada y meditada ha de ser, pues a veces no resulta demasiado fácil) uno se asoma a un abismo del saber casi insondable, tan profundo que se acerca al corazón mismo de Dios, a su esencia. Y eso produce vértigo, el vértigo del saber, del conocimiento, que por otra parte, es uno de los gozos más profundos que puede experimentar el ser humano, dotado de razón.

Para Joseph Ratzinger tener fe significa creer en alguien, no en algo, y éste es el rasgo más fundamental de la fe cristiana, su carácter personal. Porque es Cristo quien nos hace inteligible y amable a Dios. Es inseparable la fe en Dios y la fe en su hijo Jesucristo hecho hombre: Si Dios no está en Cristo, entonces se sitúa en una lejanía incalculable, y si Dios ya no es un Dios para nosotros, entonces es un Dios ausente y por tanto ningún Dios: un Dios que no puede actuar no es Dios”, dice en su Introducción al Cristianismo, libro que, por cierto tuvo considerable influencia en la espiritualidad del Beato Juan Pablo II.

Recuerda en ese mismo libro a Kolakowski cuando afirma que la eliminación de la fe en Dios lo que hace en definitiva es quitar al ethos su fundamentación, por lo que lo único que quedará será la consideración de los resultados, esto es la ética teleológica o proporcionalismo. Esto es la puerta del relativismo y del individualismo exacerbado, tendencias deshumanizadoras que se imponen hoy en la civilización occidental, y que son la causa última de su decadencia. Porque la cuestión del ethos es algo muy urgente en el orden del día de nuestro tiempo.

Este carácter personal de nuestra fe conlleva inmediatamente a la consideración de la necesidad de orar, de dialogar con esa Persona. De ahí esta trascendental advertencia: la oración no es algo accesorio, algo opcional; es cuestión de vida o muerte. En efecto, sólo quien ora, es decir, quien se pone en manos de Dios con amor filial, puede entrar en la vida eterna, que es Dios mismo. (BVXI, Mensaje en el Ángelus del segundo domingo de Cuaresma, 4 de marzo de 2007).

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The effectiveness of the resignation of his Holiness BXVI to continue occupying the Chair of Peter being imminent, I don't want to let pass the opportunity to leave patent on this Blog my admiration towards his person and, especially his enormous intellect. I think that on Earth there is currently another mind that can compare to this illustrious German.

The theological depth of his writings is such that after careful reading (very attentive, paused and pondered must be, because sometimes it's not too easy) one overlooking a chasm of almost unfathomable, so deep knowledge that is close to the heart of God, to its essence. And that causes vertigo, vertigo of knowledge, of knowledge, which on the other hand, is one of the most profound joys that human beings, endowed with reason you may experience.

For Joseph Ratzinger have faith means to believe in someone, not in something, and this is the most fundamental feature of the Christian faith, his personal character. Because it's the Christ to make intelligible and friendly God. "Is inseparable faith in God and faith in his son Jesus Christ made man: If God is not in Christ, then sits in an immeasurable distance, and if God is not a God for us, then it is an absent God and therefore no God: a God who cannot act is not God", says in his Introduction to Christianity book, certainly had considerable influence on the spirituality of Blessed John Paul II.

Recalls in that same book to Kolakowski when he says that the Elimination of faith in God is making ultimately deprive the ethos its Foundation, so the only thing that will remain will be the consideration of the results, this is the teleological ethics or proportionalism. This is relativism and gate of exaggerated individualism, dehumanizing trends imposed today in Western civilization, and which are the cause last of their decline. Because the question of ethos is something very urgent in the agenda of our time.

This personal faith leads immediately to consideration of the need to pray, talk to that person. Hence this transcendental warning: prayer is not something accessory, something optional; It is a matter of life or death. In fact, only who prays, i.e. who is put in the hands of God with filial love, can enter into eternal life, which is God himself. (BVXI, message at the Angelus on the second Sunday of lent, March 4, 2007).

4 comentarios:

  1. Muy bueno. Me sumo a su admiración y adhesión al sucesor de Pedro. Su talla intelectual es sólo comparable a su calidad humana.

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  2. Gracias por tu comentario, Vicente. Y me alegro que compartamos nuestra admiración por este portento intelectual!

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  3. Su legado es rico, nos deja preciosos textos para profundizar y reflexionar:
    “Hemos creído en el
    amor de Dios: así puede expresar el
    cristiano la opción fundamental de su
    vida. No se comienza a ser cristiano por
    una decisión ética o una gran idea, sino
    por el encuentro con un acontecimiento,
    con una Persona, que da un nuevo
    horizonte a la vida y, con ello, una
    orientación decisiva” Deus caritas est.

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  4. Así es. Y espero que en su retiro siga adelnate consu producción científica, que nos hace mucha falta. Gracias por tu comentario, María José.

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Agradecería cualquier comentario relativo al presente post, pero ruego que se haga siempre con respeto, de otro modo no podrá aparecer publicado. Muchas gracias.

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